¿Gobierno de la Legalidad o de la Letalidad?

El Congreso de la Republica se apresta a revisar para su posterior aprobación el Presupuesto General de la Nación – PGN2021, presentado por el gobierno nacional como el más alto en la historia de Colombia y en medio de la pandemia que azota al planeta como otro hecho sin precedentes; en virtud de esta situación inesperada al Presidente Iván Duque le fueron entregadas facultades extraordinarias del orden constitucional para enfrentar la crisis que por obra del COVID 19 hizo evidente lo que difícilmente su gobierno se niega a ver, los problemas del sector salud, los altos índices de desempleo, la marginalidad laboral de millones de colombianos, la dependencia de los combustibles fósiles, mismas demandas que estallaron en el Paro Nacional del 21 de Noviembre y que a hoy siguen pendientes.

Uno de los sectores que ha hecho metástasis en Colombia ha sido el de la Salud, la falta de recursos físicos y humanos, las deudas que ahogan el mismo por cuenta de las EPS, la informalidad laboral para los trabajadores contratados bajo órdenes de prestación de servicios, jornadas extensas, la falta de equipos médicos especializados etc., hacen pensar que para esta legislatura la proyección del Presupuesto se enfocaría en robustecerlo, no era para menos y no fue así, la inversión para salud es de apenas $744 mil millones de pesos frente a un presupuesto de 313.9 billones, una afrenta para el país y para los héroes y heroínas de bata blanca.


Esta insensatez hiriente del gobierno se contrasta con el incremento al presupuesto asignado o
autoasignado al Ministerio de hacienda en 4 billones de pesos, leyó bien, $4 billones y el sector defensa en $3,8 billones (los héroes de verde), es decir que la crisis causada por el COVID y su manejo opaco, le fue ajeno al Gobierno el cual insiste en reorientar los recursos para la guerra y la burocracia que el Ministro Carrasquilla habilidosamente ha sabido institucionalizar.


Este Presupuesto -el mayor de la historia de Colombia- llega desfinanciado en 38 billones y con un
endeudamiento en $22 billones, lo que en plata blanca significa que la clase trabajadora formal e
informal tendrán que pagar vía impuestos; y que decir de la enajenación de activos por $12 billones de pesos, afectando el patrimonio de los colombianos, estas y otras más son las consecuencias del endeudamiento al que los está arrastrando el bulímico Carrasquilla.

El gobierno de Iván Duque ha tenido como pocas veces las mejores y únicas oportunidades de la historia para contribuir y sacar adelante al país de la crisis socio-económica en el que está sumido, en la implementación de los acuerdos de paz, en robustecer el sector salud, el sector agrícola y la educación, en mejorar los índices de vida, en el sometimiento de las bandas criminales a la justicia, en sepultar el fracking y la economía extractivista, en parar la ejecución de los líderes sociales y firmantes de la paz; pero lamentablemente ha hecho todo lo contrario, darle la espalda al país y gobernar para su partido.
Así las cosas, surge la pregunta: En Colombia gobierna ¿la legalidad o la letalidad?